Consejos

EL PURO. CONOCIMIENTOS BÁSICOS.

Retractilado para preservar todo su aroma y frescor.

Las principales cualidades de un buen puro son: combustibilidad, textura, sabor, elasticidad, aroma, color y equilibrio en la composición de nicotinas y aceites.

El tabaco es el nombre de la planta Nicotiniana Tabacum, originaria de la parte sur de América, específicamente de la zona comprendida entre Perú y Ecuador.

Los pueblos precolombinos inhalaban el humo despedido por la hoja quemada del tabaco con el fin de relajar la introducción a sus ceremonias religiosas. Los conquistadores españoles, asombrados por aquello, decidieron llevarlo a Europa. Es aquí donde comienza el desarrollo tabaquero en el mundo.

 


CONSERVACIÓN.

Consejos de Conservación de un Puro Artesano Julio · Breña Baja · La Palma · Canarias

Los puros secos son frágiles y se consumen más rápido porque no contienen la suficiente humedad natural y el sabor resulta mucho más agresivo y amargo.

Por el contrario, los puros con más humedad de la necesaria se consumen de forma desigual y tienen un sabor más pesado y ácido.

Nunca se debe exceder el nivel de humedad del 80% porque el puro comenzaría a enmohecerse y a pudrirse.

Si saber comprar un puro es importante, no lo es menos su conservación. Deben estar guardados al 65-75% de humedad relativa del aire, de forma constante, sin ruidos ni entrando en contacto con otros productos o sustancias, aún estando envasados.

Es conveniente cambiar el ambiente interno, oreando periódicamente el humidificador.

El añejamiento es el reposo dentro del humidificador que, en condiciones ideales de temperatura y humedad, mejora las propiedades, volviendo más oscuras y sedosas las capas, asentando el sabor, atenuando el aroma y manteniendo el tiro y la combustibilidad.

El ciclo de añejamiento recomendado es de hasta 15 años. Este periodo se puede prolongar, pero a riesgo de deterioro. Nunca se debe guardar un puro Premium en la nevera.

Las condiciones ideales para la conservación de un puro son de una temperatura de 20-21º y una humedad del 70% aproximadamente.

El humidor es una sabia inversión que le compensará con un buen mantenimiento de sus puros. Su interior, a ser posible, debe estar forrado con madera de cedro, ya que tiene propiedades llamadas higroscópicas (absorbe y libera humedad), y favorece la función de los tabacos que componen el puro.

El humidor se construye de madera, que aunque esté cerrado, debe tener una mínima ventilación y estar dotado de un dispositivo para mantener en su interior una humedad relativa constante y un mecanismo que mide la humedad, llamado higrómetro.

Con todo esto conseguiremos una recreación de un clima tropical que evita que los puros se vuelvan secos y frágiles y se consigue conservarlos durante más tiempo.

El humidor es una fuente permanente de humedad y presión atmosférica. Todos disponen de un sencillo dispositivo (higrostato) que suele consistir en una esponja o tubo de plástico que libera lentamente la humedad. Es recomendable utilizar agua destilada al llenar el higrostato.


EL CORTE.

Esta, quizás, sea la parte más importante de la ceremonia del fumado de un buen puro. Un buen corte define a la experiencia, ya que mayormente debido al mal cortado, muchos puros Premium no pueden ser apreciados en su máximo esplendor. La sugerencia es usar un cortador de guillotina, o cortador de tijeras, ya que ambos permiten un corte preciso.

Idealmente, se debería cortar del 70 al 80% de la abertura de la cabeza del puro puesto que esto permite un fumado más consistente y evita también que la capa del puro se destruya.

Lo que no debemos tratar de no hacer nunca es cortarlo con nuestros dientes, con el consiguiente desgarro que sufrirá el puro.

Tampoco es conveniente introducir un palillo, una cerilla o cualquier otro fino elemento. Esto hace que se presione el tabaco de la parte trasera y puede hacer que no tire en condiciones.

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La sugerencia es usar un cortador de guillotina, o cortador de tijeras, ya que ambos permiten un corte preciso.


EL ENCENDIDO.

Requiere paciencia y debemos utilizar un fósforo (cerilla) de vara larga, preferiblemente de madera, un mechero de gas e incluso la corteza de cedro. Nuca se deben utilizar llamas no inodoras, como mecheros de gasolina, ya que nos estropearía el sabor y el aroma del puro.

Cuando se tenga el puro cerca de la llama hay que girarlo de forma progresiva para que el encendido se realice de forma uniforme en toda la superficie.

El puro debe mantenerse en posición de 90º con respecto a la llama. A mayor grosor del puro, mayor tiempo de encendido.

Si queremos comprobar que el puro está perfectamente encendido solamente tenemos que soplar ligeramente la parte encendida y comprobar que se pone incandescente toda la superficie.

 


DISFRUTAR DE UN BUEN PURO ARTESANO JULIO.

El disfrutar de un buen puro artesanal requiere de un ambiente tranquilo y agradable. Es un auténtico placer para los sentidos.

Con los puros, a diferencia de los cigarrillos, no se traga el humo, se lo aspiramos pero no se traga. Se paladea, apreciando todos sus matices.

Tampoco se debe estar constantemente dando golpecitos al puro para tirar la ceniza sobrante. Es mejor dejarla que se vaya formando lentamente e incluso tratar de que caiga por su propio peso. Si el puro es de calidad dejará una ceniza bastante firme y, por lo tanto, larga.

El sabor se puede ir haciendo más intenso a medida que se va consumiendo. Se suele fumar las tres cuartas partes del mismo y no se apaga “estrujándolo” contra el cenicero como un cigarro cualquiera. Se debe dejar apagar de forma natural, dejarlo morir dignamente.